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Incertidumbre y optimismo

Miremos a nuestro alrededor. Lo que percibimos refleja un mundo muy complejo, con oscuras interrelaciones. Intuimos que “lo importante” está fuera de nuestro alcance visual. En España hay luces y sombras. Ha mejorado la morosidad empresarial en 2014 y en 2015, pero ya en los últimos meses esto ha comenzado a cambiar. A peor. Muchas firmas siguen demasiado endeudadas, los márgenes a veces son tan escasos que los números no salen. Abengoas aparte, lo cierto es que no pocas grandes y pequeñas empresas presentan hoy síntomas preocupantes. Y los meses que vienen no ayudarán en muchos casos.

En el exterior, China reduce su crecimiento, provocando un maremágnum en los mercados financieros, los países emergentes flaquean, Europa sigue ensimismada y asistida por el Banco Central Europeo y sólo los Estados Unidos parecen abonados al continuo crecimiento, pero no sabemos hasta cuándo.

No todo es oscuro. A los europeos nos beneficia a corto plazo la situación actual de las materias primas, sobre todo del petróleo (veremos qué pasa si esto último cambia; ahora los iraníes y los saudíes están a las puertas de un posible gran conflicto en Oriente Medio).

¿Tendremos un buen año? La respuesta no podemos conocerla. Cada vez sabemos menos. Pero también cada vez nos sorprendemos menos. Nos estamos acostumbrando a que lo extraordinario nos parezca “normal”. Empezamos a tener la piel dura, convivimos con el riesgo y a veces no somos plenamente conscientes.

A la incertidumbre económica, por primera vez hay que añadir la política. Como nunca. No sabemos qué van a hacer nuestros políticos en este panorama “ingobernable”. Y en Cataluña, de donde sale al menos el 20% de nuestro PIB, se ha instalado un gobierno que quiere la independencia.

En Navarra, al margen de las ideas de cada cual, lo cierto es que en términos “económicos” la nueva Administración nos ha traído el anuncio de una reforma fiscal que no anima el mundo de la empresa. Es dudoso que así se crezca, se generen empleos y se recaude más y mejor. Menos mal que nos queda Volkswagen (aunque también sobre los germanos se ciernen grandes amenazas, sobre todo en Estados Unidos, en forma de demandas multimillonarias).

Hablando de Navarra. ¿Les parece que tenemos muchas empresas? ¿Qué tienen las cosas fáciles para innovar, crecer y generar empleo y riqueza? ¿Para crecer en el mundo?

A pesar de todo, soy optimista. Creo que trabajando bien, meditando las decisiones estratégicas (las de mercado y las financieras), hay mundo y clientes para desarrollar una actividad con calidad y futuro. Tendremos que profundizar en nuestra competitividad, en “hacer cliente”. Desde el director general hasta el último telefonista.

Gestionar los riesgos y los créditos comerciales seguirá siendo vital para el devenir de las empresas. Combinar las clásicas virtudes de la prudencia y el empuje con las nuevas tecnologías disponibles serán ingredientes indispensables del éxito. No nos queda otra.

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