Blog

Cómo limitar las consecuencias que genera la morosidad

¿Sabes lo que la morosidad puede generar a tu empresa? En última instancia el cierre. Es así de crudo. El daño es tremendo así que conviene ser conscientes del problema y tener herramientas para saber atajar a tiempo las consecuencias. El flujo de caja de clientes genera incertidumbre, pero una correcta política de prevención de riesgos, gestión de cobro de impagos así como contar con los instrumentos para recibir la indemnización de las pérdidas sufridas como consecuencia del impago, son las herramientas para garantizar una vida saludable a tu negocio.

En primer lugar, debemos ser conscientes del problema. Según el X Estudio de la Gestión de Riesgo en España, elaborado por Iberinform y Crédito y Caución, el 26% de las empresas han sufrido impagos significativos en los últimos meses. ¿Te encuentras entre ellos?, ¿qué has hecho?

Herramientas de prevención

Hay casos de morosidad que se pueden producir gracias a nuestras imprudencias. Reducirlas a cero aminorará mucho la posibilidad de sufrir estos casos. Aquí algunos consejos.

− Pacta las condiciones. Tanto el cliente como el proveedor deben saber bajo qué condiciones se realiza la venta. Ahí se incluyen las condiciones de cobro. Estas deben quedar reflejadas por escrito.

− Comenzar a trabajar con la seguridad de que se va a realizar la venta.
Un contrato sirve para regular las condiciones bajo las que se va a comenzar a tramitar el pedido. Recuerda que esto tiene un coste y que lo peor es que al final el cliente se eche atrás.

− Investiga al cliente. Debes saber el historial que lleva detrás quien toca a tu puerta. Un seguro de crédito te puede ayudar en esta tarea.

Lo importante en esta fase es hacer las cosas con cabeza. No lanzarse a vender a lo loco ni tener objetivos demasiado ambiciosos. Es importante tener presente que una empresa también puede morir de éxito.

Instrumentos para aminorar las consecuencias del impago

Hablábamos del seguro de crédito, un instrumento que en este capítulo también te puede venir muy bien. Con él transferimos riesgo a un tercero. A la vez nos garantizamos el cobro de una indemnización para casos de impagos que no hemos podido evitar aplicando las herramientas de prevención.

Actuaciones ante impagos

Lo importante aquí es tomar conciencia del problema. En la empresa debemos tener los resortes adecuados como para que suenen las alarmas ante un caso de impago. Ello nos permitirá actuar con rapidez, que es lo aconsejable siempre en estos casos.

Una vez sabemos que el tiempo corre en nuestra contra, la cuestión ahora a resolver es el cómo. Una vía para salir de esta situación es la amistosa. Hay que ponerse en contacto con el deudor y recordarle la deuda. En muchas ocasiones esta vía puede ser suficiente.

También hay que saber reconocer al moroso profesional, aquél que se quejará del servicio sin aparente justificación; que dirá que la mercancía no ha llegado siendo mentira o que no cuenta con liquidez en ese momento con la única de intención de financiarse a tu costa.

A ellos hay que dejarles claro que nos conocemos sus tretas y que queremos cobrar. Por último, resta la vía judicial. Puede ser tediosa, pero no hay que cruzarse de brazos, nunca.

Compártelo...
Share on Facebook1Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0